Frente a la casa de Julia Juárez se levanta un complejo de edificios rodeado por un muro de ladrillos. Entre la pared y la vereda hay un espacio cubierto prolijamente por césped y desprolijamente por bolsas de basura rotas y por desperdicios. Los enormes cestos que se encuentran junto a la pared están repletos de residuos. Lógico: allí dejan sus bolsas no sólo los habitantes de los departamentos (a quienes les corresponde hacerlo) sino muchos otros que viven en la zona. Julia lo admite: "prefiero dejar la basura en el cesto de los departamentos antes que en la vereda de mi casa, porque queda feo. Pero la gente que vive ahí se enoja". La mayoría anhela que la esquina de Bulnes y San Juan permanezca limpia, aunque da la impresión de que no se esfuerzan demasiado por lograrlo. Quizás, el contenedor que planea colocar allí la Municipalidad ayude a resolver el problema.

El municipio firmó un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación para que esa área del Gobierno nacional financie la instalación de contenedores de residuos en barrios densamente poblados, en escuelas, colegios, plazas y parques, y para que se desarrollen campañas de concientización ambiental. Hace algunos días se realizó el llamado a licitación para la colocación de 346 contenedores de 240 litros (están destinados a unas 130 escuelas y colegios) y de 449 de 1.000 a 1.100 litros (irán a barrios muy poblados; al área central; a parques, como el 9 de Julio, el Guillermina y el Avellaneda, y a plazas, como la San Martín, la Belgrano y la Alberdi, entre otros paseos públicos). La semana que viene serán abiertos los sobres con los pliegos, informaron en la Municipalidad. El subsecretario de Planificación Urbana, Luis Lobo Chaklián, explicó que el objetivo del plan es mejorar la calidad ambiental de la ciudad y hacer más eficiente la gestión de los residuos, entre otras metas.

Un contenedor irá a la esquina de Bulnes y San Juan. "Acá hay un problema: la gente no sólo llena los cestos de los edificios con basura, sino que tiran las bolsas en cualquier lado. Por ejemplo, las dejan sobre las bocatormentas; los perros las rompen y todos los residuos terminan en los caños. Por eso, cuando empiezan las lluvias, terminamos inundados", se quejó Lucía Brito.

Sin exagerar

Algunas cuadras al oeste, en Bulnes y España, los habitantes de un complejo de monoblocks no dejan de quejarse de la suciedad que hay en la zona. "No quiero exagerar, pero me animo a decir que este debe ser uno de los barrios más sucios de la ciudad. Y no solamente es culpa de los que vivimos acá; vienen personas de otras zonas y tiran la basura donde se les ocurre, total, nadie les dice nada", protestó Ana Lucrecia Albornoz mientras caminaba junto a su perro.

A una cuadra de allí, en Castro Barros, entre España e Italia, la vereda está llena de residuos: bolsas de consorcio rotas, cubiertas y hasta trozos de árboles.

El año pasado, la Municipalidad instaló 200 contenedores en los barrios 24 de Septiembre, Oeste II y Municipal, y otros 25 en el microcentro. "La gente nunca respetó el horario en el que se deben sacar los residuos. Entonces, dejaban las bolsas en la calle a cualquier hora y los perros las destrozaban. Ahora, con los contenedores, cada uno saca la basura cuando quiere, pero las veredas están limpias", describió AnaLópez, en la puerta de una despensa.